martes, 3 de noviembre de 2009

Darwin


 El CAMARERO atiende a una MUJER en el restaurante.

CAMARERO

¿Sabe ya lo que quiere?

 

MUJER

(Cerrando la carta)

Sí.

Primero… que mi marido cierre los tapones del gel y el champú después de ducharse.

 

CAMARERO

(Sin extrañarse)  ¿Alguna cosa más?

 

MUJER

Que haga pipí sentado en el water.

 

CAMARERO

Me temo que sentado en el water no va a poder ser. Si quiere que afine la puntería…

 

MUJER

(Insolente) No se puede sentar.

 

CAMARERO

No.

 

MUJER

¿Y eso?

 

CAMARERO

Mire, son muchos siglos de evolución. La cosa viene de las cavernas, ya sabe… lo de Darwin y todo eso. Se podría empezar a mirar pero serían varias generaciones las que harían falta…


MUJER

(Cortándole) Que afine la puntería.

 

CAMARERO

(Apuntando)

Que cierre los tapones del gel y el champú, y que afine la puntería cuando haga pipí. ¿De postre?

 

MUJER

De postre quiero aprender a decir no a muchas cosas.

 

CAMARERO

Muy bien.

 

MUJER

¿Tardará mucho?

 

CAMARERO

No lo sé. Dos semanas, tres años, dos meses,…

 

MUJER

Vale. ¿Me avisará cuando esté listo lo de mi marido?

 

CAMARERO

Usted misma se dará cuenta. Puede que primero sólo cierre el tapón del champú, o primero el del gel, eso es difícil de precisar, pero a partir de ahí todo irá muy rápido.

 

MUJER

(Emocionada) Oh, bien, bien.


 La MUJER se relaja y cierra los ojos. El CAMARERO se quita el delantal y se sienta en la mesa junto a la MUJER.

CAMARERO

Carmen, es la última vez que tenemos la sesión fuera de mi consulta. Soy psicoanalista, no actor de reparto.

 

MUJER

(Sonriendo feliz)

Pues a mí me ha ido genial.

No sé, me lo he creído todo, he confiado, ha sido como más natural, más…

(Sobreviniéndole una idea) ¿Has saltado alguna vez en paracaídas?


CAMARERO

No pienso saltar en paracaídas con usted.


La MUJER, sin hacer caso de la negativa del CAMARERO, sirve vino. El CAMARERO, con disimulo, mira hacia el cielo y esboza una discreta sonrisa pues ha oído cosas formidables acerca de los saltos al vacío.